viernes, 26 de junio de 2009

Homenaje al silvicultor Tomás Monfil


A UNO DE LOS MAYORES SILVICULTORES DE CHILE

La semana recién pasada falleció en Santiago don Tomás Monfil, uno de los mayores silvicultores que ha tenido Chile. Él fue el gran impulsor de la reforestación en Aysén durante los años 60s, obra que desafortunadamente no fue continuada con la fuerza que requería. Don Tomás se inició como explorador de Aysén en los años 50 en el Ministerio de Tierras y Colonización, allí se dio cuenta de la magnitud del desastre ambiental provocada por los incendios de los colonos, apoyados por el Estado de la época. Durante los años 60 y a través de la naciente CONAF, Tomás Monfil impulsó la reforestación de alrededor de 8.000 ha, en una región donde se habían quemado 2,8 millones de ha. Desde esa época no ha vuelto a haber un programa de plantaciones de esa magnitud en la región.

Don Tomás Monfil fue también gerente del ex Complejo Forestal y Maderero Panguipulli de CORFO, iniciando los manejos en gran escala del bosque nativo chileno. El ex Complejo llegó a tener cerca de 300 mil ha, incluidas varias fábricas y los manejos del bosque nativo generaron trabajo y conservaron una de las zonas mas bellas del sur de Chile. Quién visite hoy el interior de Panguipulli y Neltume, podrá comprobar lo bien conservado del paisaje. Tomás Monfil dirigió cerca de 2 mil personas en el ex Complejo, durante los años mas difíciles del Gobierno Militar y lo hizo defendiendo la dignidad de las personas.

Han pasado cerca de 30 años para comprender la importancia de la silvicultura del bosque nativo y recién hoy tenemos una ley de fomento al manejo de estos bosques, pero con un escuálido presupuesto y sin la importancia que requiere una ley de tanto impacto en el desarrollo nacional .

Don Tomás era un “self made man”, una persona hecha así misma y en forma muy integral. Él podía ir caminando por el bosque y hablando de silvicultura, luego comentaba sobre la calidad de las maderas y agregaba datos de costos, al mismo tiempo que observaba las semillas de los árboles y la conservación de los suelos.

Cuando salió dél ex Complejo, fue a trabajar a Chiloé, donde junto a su labor de gerente de una empresa forestal, apoyaba proyectos campesinos para el buen manejo de los bosques, junto al Obispo Monseñor Isern.

Su último trabajo lo desarrolló en una de las zonas forestales mas pobres del país, en San Juan de la Costa, Osorno. Allí ayudo a organizar una empresa forestal con las comunidades Mapuche-Huilliche de la zona, realizando plantaciones y manejando los bosques nativos. En su trabajo impulsó especialmente la organización de mujeres a través de la recolección y comercialización de follajes ornamentales. En toda esta labor destinó su tiempo y dinero personal, después que Indap le retiró el apoyo a su proyecto.

Esta fue la labor realiza por su país por el silvicultor don Tomás Monfil.

Luis Otero

Ingeniero forestal e historiador ambiental

Universidad Austral de Chile

Autor del libro: La Huella del fuego. Historia de los bosques nativos, cambios en el paisaje y poblamiento del sur de Chile. Ed. Pehuén.2006.

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